Frena tu corazón unos segundos, corta tu respiración durante un pequeño instante, un cosquilleo recorre tu cuerpo en lo que dura un parpadeo, unas tremendas ganas de gritar asoman por tu garganta, te dispones a ello y tu voz se vuelve muda. qué bonita sensación, qué placer más placentero. Qué bella forma de vivir... viviendo.

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